28 de marzo de 2021

Estación XIII

🔵 VIA CRUCIS DE LA MISERICORDIA 🔵

XIII Estación. Jesús es bajado de la cruz

El cuerpo de Jesús yace muerto sobre el madero. Está atardeciendo y un escalofrío recorre a todos los presentes. Se escucha un rayo y un terremoto hace temblar las colinas y la ciudad. «La tierra tembló y las piedras se partieron; se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de los santos, que habían muerto, resucitaron» (Mt 27, 51-52). El centurión, al ver lo sucedido, dijo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios» (Mc 15, 39). Dios ha muerto para darnos vida.

«Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena» (Jn 19, 25), Salomé, y el discípulo amado (cfr. Mc 15, 40). Tres tipos de personas encontramos a los pies de la cruz: inocencia, penitencia y sacerdocio. Jesús termina su vida abandonado, acompañado de su madre, unas mujeres y un adolescente. ¿Quién se hubiera imaginado a un Dios crucificado? Solo un Dios loco de amor. Es el amor hasta dar la vida. Es la lógica de Dios.

Entonces, «vinieron los soldados y rompieron las piernas al primero y al otro que había sido crucificado con él. Pero cuando llegaron a Jesús, al verle ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abrió el costado con la lanza. Y al instante brotó sangre y agua» (Jn 19, 32-34), para que se cumplieran las Escrituras: “Mirarán al que traspasaron” (Zac 12, 10). Esa lanzada abrió las puertas del corazón de Jesús y de su divina misericordia.

«Después de esto, José de Arimatea» (Jn 19, 38), Nicodemo y otras personas piadosas descuelgan el cuerpo sin vida de Jesús, lo envuelven en una sábana y lo depositan en brazos de María, su Madre. «¿Qué han hecho con mi Hijo?», suspira la Virgen Santísima. «¿A dónde se fue tu amado, oh la más hermosa de las mujeres? ¿A dónde se marchó el que tú quieres, y le buscaremos contigo?» (Cant 5, 17).

Cuantos recuerdos pasarían por la cabeza de María: la Anunciación, los años en Egipto, los días en Nazaret, los milagros de su Hijo… María recuerda la primera vez que sostuvo a su Hijo en brazos, cuando en Belén Dios bajó del cielo para salvar a los hombres. María llora. Ahora, cuando Jesús es bajado de la cruz, lo recibe el regazo amoroso de su madre. María siempre está al principio y al final de la vida.

María recuerda aquellas palabras de Jesús en la cruz: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». «Hijo, ahí tienes a tu madre» (Jn 19, 25). El parto para dar a luz a los hijos de Dios ha sido costoso, lleno de sufrimiento, pero había llegado la “hora”, y María se convierte así en la madre de todos los hombres. Misteriosamente la piedad es una imagen de fecundidad.

Todos tienen los ojos fijos en el cuerpo sin vida de Jesús. Levantan las manos al cielo en señal de súplica intentando dar sentido a su dolor. Todos estaban penetrados de un profundo respeto, hablando sólo en voz baja para ayudarse unos a otros. María sujeta el cuerpo sin vida de su Hijo, cubriendo las heridas con una sábana, mientras que Magdalena le besa los pies ensangrentados. No puede entender como el mal ha llegado a tal extremo. María, ya no tiene fuerzas ni de llorar y suspira en silencio.

➖ CÓDIGO DE TIEMPO ➖

0:00 XIII. Jesús es bajado de la cruz
0:14 Contemplación
3:17 Dolor de amor
4:30 Propósitos, afectos e inspiraciones
7:49 María, Madre del consuelo

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